martes, 12 de marzo de 2019

para leer por la mañana y por la noche



Aquel al que yo amo
me ha dicho que me necesita.

Por eso
tengo mucho cuidado
miro bien dónde piso
y me causa temor
cada gota de lluvia
que pudiera matarme.




viernes, 8 de febrero de 2019

de amores tuyos


Esta carta te escribo
muy a mi modo
Con poquitas palabras
Te digo todo

Pensamiento que vuela
Mas que las aves
Llévale este suspiro
A quien ya sabes

Dime cuál de los males
Es más terrible
Si el amor o los celos
O un imposible

Yo quisiera tenerte
Pero ya es tarde
Leña verde y mojada
Se quema y no arde

Yo no sé qué le dije
Que ella lloraba
Costumbres de mujeres
Llorar por nada

Dicen que las heladas
Secan los yuyos
Así me voy secando
De amores tuyos

Un picaflor volando
Picó tu boca
Creyendo que tus labios
Eran dos rosas.




lunes, 21 de enero de 2019

gansos salvajes



No tienes que ser bueno.
No tienes que caminar de rodillas
durante cien millas a través del desierto, disculpándote.
Sólo tienes que dejar que la vulnerable criatura de tu cuerpo
ame lo que ama.
Cuéntame  de la desesperación, de la tuya, y yo te contaré de la mía.
Mientras tanto el mundo sigue girando.
El sol y las transparentes esquirlas de lluvia
corren a través de los paisajes,
por las praderas y los árboles frondosos,
por las montañas y los ríos.
Y los gansos salvajes, que vuelan alto
en el aire luminoso y claro
vuelven nuevamente a casa.

Seas quien seas, por muy solo que te sientas
el mundo se ofrece a tu imaginación,
te llama como lo hacen los gansos salvajes,
con su grito duro y provocador
comunicándote una y otra vez
tu sitio en la familia de las cosas.










sábado, 12 de enero de 2019

we are listening

As our metal eyes wake
to absolute night,
where whispers fly
from the beginning of time,
we cup our ears to the heavens.
We are listening
on the volcanic lips of Flagstaff
and in the fields beyond Boston
in a great array that blooms
like coral from the desert floor,
on highwire webs patrolled
by computer spiders in Puerto Rico.
We are listening for a sound
beyond us, beyond sound,
searching for a lighthouse
in the breakwaters of our uncertainty,
an electronic murmur
a bright, fragile I am.
Small as tree frogs
staking out one end
of an endless swamp,
we are listening
through the longest night
we imagine, which dawns
between the life and time of stars.
II.
Our voice trembles
with its own electric,
we who mood like iguanas
we who breathe sleep
for a third of our lives,
we who heat food
to the steaminess of fresh prey,
then feast with such baroque
good manners it grows cold.
In mind gardens
and on real verandas
we are listening,
rapt among the Persian lilacs
and the crickets,
while radio telescopes
roll their heads, as if in anguish.
With our scurrying minds
and our lidless will
and our lank, floppy bodies
and our galloping yens
and our deep, cosmic loneliness
and our starboard hearts
where love careens,
we are listening,
the small bipeds
with the giant dreams.

domingo, 30 de diciembre de 2018

escala de mohs


Los diamantes
solo se dejan
lastimar
por los diamantes
ninguna otra cosa del universo
los puede herir en su forma
en su transparencia
en su capacidad
de dispersión de la luz.
Cuando encontraron el Cullinan, en Sudáfrica
no podían calcular su precio
y entonces enloquecieron
no supieron qué hacer.
Hasta que supieron:
lo trozaron
en 150 partes.
Ante las estrellas del sur
nadie sabe qué hacer
no se sabe qué hacer
ante una belleza completa
no se sabe
y entonces
como es costumbre
entre nosotros
cuando no se sabe
qué hacer
se destruye.


viernes, 16 de noviembre de 2018

gotas

¿Se hieren y se funden?

Acaban de dejar de ser la lluvia.

Traviesas en recreo,
gatitos de un reino transparente,
corren libres por vidrios y barandas,
umbrales de su limbo,
se siguen, se persiguen,
quizá van, de soledad a bodas,
a fundirse y amarse.

Trasueñan otra muerte.


sábado, 10 de noviembre de 2018

la semilla


Cuando veas inclinarse a dos hombres
y depositar un puñado de tierra en la mesa,
están haciendo un trueque más viejo que la sal
y la semilla deja de ser semilla
para convertirse en el largo sueño
de las lechuzas que nunca duermen.
Y al fondo de la tierra vuelve de nuevo
como esos granos comidos por los pájaros
sin saber si son pájaros o son gotas de lluvia.
Tócala. Todos la tocamos para que sea la semilla.
Es suave y áspera como el dorso y la palma de la mano.
La acariciamos con respeto haciéndola más libre
guardándola sin respirar en nuestro soplo.
Y quisiéramos mojarnos la frente y los labios con ella
como en esa fuente de donde nacen todos los ríos,
acostando la cabeza en esa tierra alada
para soñar con todos los que hicieron lo mismo.
Es inasible. Es el polvillo de las viñas cerniendo
y se deshace entre los dedos como la plumilla de cardo
o los granos de aromo, esos visitantes nocturnos
que perfuman la lámpara y las tinieblas del hombre.
Y es la simiente guardada debajo de la lengua
cuando en la noche escuchamos nuestro aliento.
Es el puñado de polvo que queda de nosotros
y que alguien quisiera soplar alguna vez
con un fugaz, irresistible y oscuro deseo de sentir
que la ceniza vive en la ceniza del pan.
Y es la semilla posada en el hueco de la mano
como el pájaro que vuela en busca de la primavera.
Que vuela antes de ser nombrado por el viento
cuando el sol cumple los años de la noche.