miércoles, 2 de octubre de 2013

medios

Hay diminutas formas de castigo
en la conciencia cotidiana.
El tiempo que demoro en responderte
es un ejemplo. Mínimos
poderes del Estado en la retina.
Minucias de un corrupto ejecutor
de entuertos personales.
Cuánta neutralidad mostraste luego
a mi sonrisa -apenas esbozada-
es otro ejemplo. Y es que usamos
idiomas entendidos en divorcios:
la grandilocuente publicidad
para decir que nos amamos;
la letra chica, astuta,
para aclarar la oferta.

Christian Anwandter - Colores  descomunales

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