miércoles, 12 de agosto de 2015

dejadez

Desde que me he abandonado al tiempo
siento vivir algo en mí, tibia, maravillosa tranquilidad.

Desde que bromeo sin parar con los días,
con las horas, se acoplan mis quejas.

Y he sido aliviado del lastre de mis culpas,
que me dañan, a través de una palabra no florecida:

tiempo es tiempo, que quiere trasnocharse,
que siempre me encuentra como obediente
ser humano, a mí, en el viejo sitio.


No hay comentarios:

Publicar un comentario