miércoles, 30 de septiembre de 2015

LIX

La esfera terrestre del amor
que rezagóse abajo, da vuelta
y vuelta sin parar segundo,
y nosotros estamos condenados a sufrir
como un centro su girar.

Pacífico inmóvil, vidrio, preñado
de todos los posibles.
Andes, frío, inhumanable, puro.
Acaso. Acaso.

Gira la esfera en el pedernal del tiempo,
y se afila,
y se afila hasta querer perderse;
gira forjando, ante los desertados flancos,
aquel punto tan espantablemente conocido,
porque él ha gestado, vuelta
y vuelta,
el corralito consabido.

Centrífuga que sí, que sí,
que Sí,
que sí, que sí, que sí:  No!
Y me retiro hasta azular, y retráyendome
endurezco, hasta apretarme el alma!

Trilce - César Vallejo


jueves, 24 de septiembre de 2015

quejas

no tengo quejas sobre la sociedad
ni  sobre dios
nací mendigo
viví como mendigo.
no tengo quejas.
no tengo quejas sobre la luna
no tengo quejas sobre las estrellas
ni de la astrología de la mente,
ni de los mentirosos de palabras religiosas
o de los profetas oscuros
en el borde de la verdad.
no tengo quejas.
ni del rico, ni del pobre,
ni del poderoso ni del débil.
sólo pido un poco de gracia,
una lágrima derramada aquí o allá
para la hermandad de hombres y mujeres,
no para mí.
no tengo quejas.

sábado, 19 de septiembre de 2015

eternidad

quien a sí encadenare una alegría
malogrará la vida alada.
pero quien la alegría besare en su aleteo
vive en el alba de la eternidad.

jueves, 10 de septiembre de 2015

peonía roja

Verde voluptuoso, tranquilo y en calma,
rojo de las ropas, claro y luego oscuro.
Las flores inquietas, a punto de abrirse.
Primavera, ¿qué se esconde en sus colores?














de poemas del río Wang

viernes, 4 de septiembre de 2015

la niña el grito



En la playa hay una niña, la niña tiene familia
Y la familia una casa.
La casa tiene dos ventanas y una puerta…
En el mar, un acorazado se divierte cazando a los que caminan
Por la playa: cuatro, cinco, siete
Caen sobre la arena. La niña se salva por poco,
Gracias a una mano de niebla,
Una mano no divina que la ayuda. Grita: ¡Padre!
¡Padre! Levántate, regresemos: el mar no es como nosotros.
El padre, amortajado sobre su sombra, a merced de lo invisible,
No responde.
Sangre en las palmeras, sangre en las nubes.
La lleva en volandas la voz más alta y más lejana de
La playa. Grita en la noche desierta.
No hay eco en el eco.
Convierte el grito eterno en noticia
Rápida que deja de ser noticia cuando
Los aviones regresan para bombardear una casa
Con dos ventanas y una puerta.